nubes lazos ariana

Mirando las Nubes

Hace pocos días se celebraba en varios países del mundo lo que se conoce como la Semana santa, esa conmemoración de los últimos días de Jesús en esta tierra, su muerte en la cruz, su sepultura y su resurrección al tercer día, venciendo la muerte y el pecado.

Como cristianos, aquellos que nos hemos arrepentido de nuestros pecados y creído en Jesús como nuestro Señor y salvador, esta conmemoración es algo que no deberíamos recordar solo una vez al año, sino que es la razón principal de nuestra fe, el Evangelio que nos debemos recordar diariamente, las buenas noticias de salvación en Cristo.

En estos días venía a mi mente cómo se debieron sentir aquellos que estuvieron tan cerca de Jesús y lo vieron dar su último aliento en una cruz horrible: ¡qué tristes debieron haber estado al ver ese supuesto final!

Es muy doloroso y triste despedir a quién amas, y nosotros, como papás de Ariana, lo sabemos muy bien

Los seguidores de Jesús debieron sentirse hundidos, tristes y con mucho dolor; pero este no era el final de Jesús: Él resucitó y no sólo eso, sabemos que este mismo Jesús volverá.

Aquellos que se hubieran quedado anclados en la muerte de su maestro se habrían derrumbado, pero la resurrección de Jesús nos da Esperanza.

Jesús se apareció a aquellos a quienes amaba, ¡qué especial tuvo que ser este reencuentro! No solo por volver a ver a aquel que creían muerto sino porque su resurrección mostraba que Él efectivamente era el Hijo de Dios, el Mesías prometido.

Antes de regresar al cielo, Jesús les ánimo a seguir adelante hasta volver a estar con él, en el cielo para siempre:

Después de haber dicho estas cosas, fue elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos. Y estando mirando fijamente al cielo mientras El ascendía, aconteció que se presentaron junto a ellos dos varones en vestiduras blancas, que les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo. Hechos 1:9-11

Siempre me han llamado la atención las nubes y ahora mucho más. Me gusta mirar al cielo y observarlas: cómo se desplazan, cómo cambian de forma y de tamaño, cómo su color varía según la hora del día…

Las miro y muchas veces pienso en el regreso de Jesús, prometido en el texto anterior e, inevitablemente ahora, pienso en nuestra hija, en nuestra Ariana bonita y recuerdo este otro pasaje que estoy grabando en mi corazón y que nos relata cómo Dios traerá con Jesús a los que durmieron en él:

«Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.» 1 Tesalonicenses

No sé en que grupo estaré, si en el de los que duermen y ya están en la presencia de Cristo como nuestra preciosa Ariana, o en el de los que viven, pero sé que esto lo veré y será un día maravilloso. ¡Oh que día!

Oro por ese día: ¡Señor ven pronto! y pido fuerzas para esperarlo con el balance adecuado entre tristeza y gozo, con lágrimas sí, pero con esperanza.

Mientras espero ese reencuentro que tanto anhelo, sigo alzando mis ojos al cielo azul, mirando las nubes.